Hay muy pocos automóviles en todo el mundo que puedan presumir de haber alcanzado medio siglo de vida, y menos aún que lo hayan hecho de la forma en la que el Mini se ha asentado entre nosotros.
Si hay un punto en el que la crisis ha beneficiado de algún modo a la gente, es a aquella que decide deshacerse de su automóvil usado, ya que ante la imposibilidad de la mayoría de los potenciales compradores de coches nuevos, los mismos se vuelcan por la posibilidad de tomar un coche de segunda o tercera mano.